domingo, 31 de mayo de 2009

Capítulo 6

Despúes de lo que habían visto esa mañana, hicieron lo que todos los chicos de su edad hubieran hecho en su lugar, es decir, discutirlo tomando unas cervezas.
Al salir del Coliseo fueron a una cervecería cercana para ver cual sería el siguiente paso.
- Bueno chicos, ¿cómo lo veis? ¿creéis que sería buena idea llamar al número de teléfono? - preguntó Pablo.
- Yo creo que primero debemos averiguar que es el jueguecito de las piramides. - afirmó Carlos.
- He estado indagando por Internet, que como ya sabeis es la base de conocimientos más amplia del mundo y he encontrado algo. - dijo Rafa.
Rafa estuvo investigando acerca de piramides por el mundo y encontró algo que podía ser más que interesante. Intentando resolver todo el jeróglifico que había en la caja del anillo, llegó a las siguientes conclusiones y se las expusó a sus compañeros.
- A ver chicos. - pedía atención Rafa - He estado buscando y he llegado a la siguiente conclusión. Antes de llamar a ese número de teléfono, al cual creo que es necesario llamar, tenemos que tener algo que decir. Y creo que tengo la respuesta. En el jeroglífico hablan de un iceberg, es decir, algo de hielo, blanco, grande. Pero también dice que tiene forma piramidal, para finalmente decir que no nos congelaremos ya que el sol incide en él y no pasa nada. He estado buscando piramides por el mundo, que creo que es la mejor pista, y he encontrado una que tiene todas las características. Se llama la Pirámide Roja y está en Egipto. He encontrado esta foto por Internet.

La pirámide Roja es la tercera pirámide en tamaño de Egipto. Fué construida por el faraón de la cuarta dinastía Seneferu. Se debe su nombre al granito rojizo que la compone. Pero lo que realmente llamó la atención de Rafa es que al principio la piramide era blanca, ya que estaba recubierta por piedra caliza, la cual se usó posteriormente para construir los edificios de El Cairo dejando al descubierto su rojizo color.
Creían que habían llegado a la solución del problema pero ¿qué les contaría la persona al otro lado del teléfono?

martes, 26 de mayo de 2009

Capítulo 5

El reloj marcaba la 13:10 del mediodía. Primeros de julio en Roma. Unos 32º de asfixiante sol. Todo un reto para los 3 viajeros que estaban en el Coliseo esperando algo que ni siquiera ellos sabían que sería. Se acercaron a la zona que les había indicado la misteriosa mujer.
Para describir un poco la zona decir que la cávea es el amplio graderío interior, el cuál estaba diferenciado en gradus, es decir, pisos reservados para las diferentes clases sociales. La división total era de 4 zonas:
  • Podium. Se sentaban los romanos más ilustres: senadores, magistrados, sacerdotes y quizá las vestales. Era el piso más próximo a las fieras, por lo que estaba fielmente custodiado por arqueros y existía una red metálica de protección.
  • El maeniaum primum. Aristócratas que no pertenecían al senado.
  • El maeniaum secundum. Se dividía en dos: imum para los ciudadanos ricos y summum para los pobres.
  • Maeniaum summum in ligneis. Para mujeres pobres.


Al acercarse a la zona señalada, no había nada. Nada. Lo cierto es que no sabían muy bien que iban o tenían que encontrarse, pero no había nada de nada. De hecho tampoco había gente. Al parecer los visitantes, llegada esta hora y el sofocante calor, habían optado por refrescarse en las cafeterías cercanas y teatro se había quedado semivacio. En fin, que los chicos se quedaron desolados, por que el fondo, muy en el fondo, les hubiera gustado tener algun tipo de emoción fuerte.
Cuando ya se marchaban, observaron un destello en el suelo. La potente luz solar incidión en un objeto metálico, no más grande que un mechero de gasolina. Rafa se agachó a recogerlo.

- Parece un pastillero. - dijo Carlos.
- Lo que está claro es que es un pastillero caro. - aclaró Rafa.
El objeto tenía grabado en su cara la insignia de Cartier. Aún no se habían atrevido a abrirlo, pero Pablo lo hizo por los tres. En su interior un anillo con un diamante y una nota.
- Esto es demasiado raro. Primero nos hacen venir aquí, ahora encontramos algo que parece un anillo de compromiso. No se. - dijo Pablo.
- Lee la nota y sal de dudas. - afirmó Carlos.

La nota era escutea pero clara. "El anillo solo es la punta del iceberg. Un iceberg piramidal. Pero no os congelareis, ya que el sol en el incidirá". Y en la cara posterior de la nota un número de teléfono. Como si nada, nadie dijo nada pero al parecer todos pensaban lo mismo. ¿Qué podía ser aquello? ¿Quién era la mujer de rojo? ¿Qué querían de ellos? Debían pensar muy bien que hacer antes de dar el siguiente paso.

domingo, 24 de mayo de 2009

Capítulo 4

Al llegar la noche los 4 amigos estaban listos para salir a tomar algo y visitar la vida nocturna de Roma. Lo cierto es que no sabían demasiado bien donde ir ya que la primera vez que estuvieron en la ciudad fue hace bastante tiempo, pero intentaron probar suerte hablando con el recepcionista del hotel. Les comentó que existía una discoteca en pleno centro de la ciudad llamada La Maison, así que fueron hacía allá.
Lo cierto es que la noche no les fue mal. Conocieron gente, bailaron con chicas, bebieron buenos rones y acabaron llegando al hotel a las 5 de la mañana, con la intención incluso de hacer las maletas ya que debían dejar la habitación a eso de las 10.
A la mañana siguiente todos estaban desayunando a las 9:30, con la intención de averiguar que podrían hacer en el dia de hoy.

- ¿Habeis pensado algo acerca de lo que hablamos anoche? - preguntó Pablo.
- Creo que lo mejor es que vayamos al coliseo. - sugirió Carlos.
- Bueno, lo cierto es que no esperaba menos de ti, Carlos, pero no creo que sea buena idea - rebatió Rafa.
- Vamos a ver, es absurdo. Quiero decir, de todas formas pensabamos ver el Coliseo, ¿no?, pues vamos y ya está. De todas formas a las 12 estará lleno de gente, no creo que nadie quiera hacer nada malo. Me parece que empezaís a desvariar. - sugirió Carlos.
- Creo que Carlos tiene razón. - comentó Raúl - No tenemos por qué ir directamente a la Cavea. Podemos dar una vuelta y si vemos algo raro, nos vamos y ya está.
- Como querais, pero no querría deciros que os lo advertí. - dijo Rafa.
- Hablado entonces. Dejemos las maletas en recepción y vayamos a visitar el Coliseo - asintió Pablo.

Era un día precioso en Roma. Cielos despejados, 24 grados. Precioso. Se daban todas las características para que hubiera una cola tremenda a la entrada del Coliseo.

- Sabía que teniamos que habernos levantado antes, sabía que esto iba a pasar. - dijo Pablo.
- Tranquilo señor, son las 11:30. Creo que para las 12:00 estaremos dentro. - predijo Carlos.

13:00 de la tarde. Los 4 amigos cruzan la puerta. Como adivino lo cierto es que Carlos no tiene precio. Siguieron a un guía que hablaba perfectamente italiano, español, frances, ingles y alemán. Pudieron adivinar eso por qué los japoneses y chinos ponían caras aún más extrañas al dirigir sus vistas hacia el guía. Pronto decidieron que lo mejor era conocer el Coliseo por su cuenta, por lo que abandonaron el grupo. Se dispersaron. Cuando se dirigian a visitar la fatidica parte de la Cavea, es decir, la zona del Maenianum Prinum, sonó el móvil de Raúl.

- ¿Si? Hola mamá que tal estás. Estamos en el... ¿Cómo? ¿Que el abuelo que? Cojo el primer vuelo mamá.
- Chicos, he de volver a España. Mi abuelo ha sufrido un infarto y está grave - dijo Raúl.
- Nos vamos contigo. - contestó Rafa.
- Si tio, no vamos a dejarte tirado - dijo Carlos.
- Que va, por nada de el mundo. Llevais planeando 1 año este viaje y no os lo voy a joder. Además, en cuanto se ponga mejor me decis en que parte de Europa estais y vuelvo con vosotros. - comentó Raúl.
- ¿Seguro? Nosotros queremos ir contigo, nos parece mal quedarnos por aquí. Lo planeamos los 4. Podemos volver otro verano. - dijo Pablo.
- Que va, seguro. Voy al hotel, cojo las maletas y me vuelvo. Pasadlo en grande. Os llamo en cuanto aterrice. - dijo Raúl.

Dicho y hecho. Salió del Coliseo rumbo al hotel y en dos horas estaba en Barajas.
Cuando Raúl les dejo, los 3 amigos se quedaron bastante raros, ya que les parecía mal haber dejado que su colega se marchara solo. Pero creeyeron que si su amigo les dijo que no le importaba, sería mejor así.

sábado, 23 de mayo de 2009

Capítulo 3

El clic sonó como un estruendo gracias a la cúpula de la catedral. Los amigos miraban ansiosos que deparaba el interior de tan insólito regalo. Pero nada, no había nada. Lo cierto es que era normal, era una simple cajita para guardar pequeñas cosas.

- Lo cierto es que me esperaba algo más viniendo de esa mujer tan espectacular, algo así como su número de teléfono, pero parece que hoy no vas a tener suerte jefe - comentó Carlos.

Los 4 amigos dieron por hecho que allí no tenían nada más que hacer y llegó la hora de comer, así que buscaron un restaurante para comer algo.

- Hoy me apetece algo de comida italiana, lo cual no creo que sea dificil, ¿o si?, por que en casa del herrero... - dijo Raúl.
- Tranquilo Raulito, haremos tus deseos realidad - dijeron riendo los 3 amigos al unísono.

Ya que parecía que iban a quedarse otro día más en Roma decidieron buscar un hotel y vieron que cerca del Coliseo estaba el Hotel Fori Imperial, por lo que emprendieron el camino para realizar la reserva para esa noche.



Os pondré un poco más en situación acerca del viaje para que os hagaís una idea.
Eran 4 compañeros que estudiaban en el mismo campus universitario, Universidad Alfonso X el Sabio de Villanueva de la cañada. Pablo estudiaba Turismo, Rafa hacía lo propio con Informática, Raúl y Carlos hacían lo que podían con Administración y Dirección de Empresas. Todos eran de Cáceres y se conocían desde hacía 7 años estudiando juntos en el Brocense. Todos tenían 21 años y habían decidido pasar un verano por Europa. Estaban a 2 de julio y habían decidido comenzar su viaje visitando Italia y más concretamente su capital Roma.

Al llegar al hotel no tuvieron ningún problema en conseguir dos habitaciones en la misma planta, y decidieron comer en el propio restaurante del hotel.
Durante la comida se produjo una amena charla.

- Vamos a ver Pablo, ¿que piensas de todo esto? Quiero decir que una mujer espectacular se te acerque en el Vaticano, sin venir a nada te de un regalo y te ofrezca visitar una de las partes más importantes de la ciudad a una hora determinada. ¿No te parece raro de cojones? - preguntó Rafa.
- La verdad es que a cualquiera que le digas algo te dice que tiene pinta de película de intriga, pero como dirían en Matrix, creo que debemos ver a donde nos lleva la madriguera de conejo, ¿no creéis? - comentó Pablo.
- Yo estoy contigo, aunque solo sea por dejar de ver monumentos y ver si pillamos algo. Quiero decir, ver la ciudad y demás es bonito, pero algo de acción no viene mal, alguna fiesta, algunas italianas... - dijó Carlos mientras devoraba sus macarrones con tomate.
- Lo cierto es que a mi no me suena nada bien, creo que tendriamos que pensarlo. - comentó con gesto serio Raúl.
- Mirad, yo creo que esto es lo que debemos hacer. Pasamos la tarde en el hotel con unas partidas a la PSP y unos cigarritos aliñados, y esta noche vemos si se puede salir a tomar una copa, y posteriormente lo comentamos con la almohada. Si mañana queremos ir a la misteriosa cita en el Coliseo, pues vamos; que no, puede nada, a seguir pensando que hacemos. Es sencillo como la vida misma. - clarificó Carlos.
- Estoy de acuerdo, me parece lo más sensato. Divirtamonos un poco y decidamos mañana. - admitió Pablo.
- Ese es mi Pablo. Por cierto, espero que os hallais traido el Burnout, que os voy a destrozar... - sonreía Carlos.

Los 4 amigos terminaron la comida y se reunieron en una misma habitación para jugar. Lo que no sabían es si podía tratar de su última partida...

jueves, 14 de mayo de 2009

Capitulo 2

La mujer de rojo se acercó lentamente a ellos. Los amigos se dieron cuenta y empezaron a caminar distriados. Todos excepto Pablo. Pablo no puedo apartar los ojos de esos preciosos ojos azules. Su cabello negro se atisbaba en los bordes del sombreo, un negro azabache como jamás había visto. Pablo se había quedado solo, solo ante la mujer. Los amigos le observaban desde posiciones estratégicas, esperando a ver que pasaba.

- Hola.

- Hola, buenos días - balbuceó Pablo.
- ¿Te gusta lo que ves?
- ¿Perdón?
- Pregunto p
or la capilla - preguntó la mujer.
- Me encanta, es una obra excepcional - contestó Pablo.
- Lo cierto es que no lo acabo de entender. ¿Podrías explicarme la obra?.
-
"Si frente al Juicio Universal quedamos deslumbrados por el esplendor y susto, admirando por una parte los cuerpos glorificados y por la otra aquellos sometidos a la condena eterna, comprendemos también que toda la visión está profundamente impregnada de una sola luz y una sola lógica artística: la luz y la lógica de la fe que la Iglesia proclama al confesar: Creo en un solo Dios... creador del cielo y de la tierra, de todas las cosas visibles e invisibles". Estas palabras fueron expresadas por Juan Pablo II en la homilía de la misa celebra el 8 de abril de 1994 en la capilla sixtina, al final de 14 años de trabajo de restauración. Creo que lo único que trata de mostrar es la magnificencia de la Iglesia, lo omnipotente de su creador.
- Parece muy metafórico. La verdad es que no soy una mujer que le gusten las cosas metáforicas. Prefiero los hechos.

Pablo no sabía muy bien a que venía esta conversación, pero la mujer parecía muy interesada en él.

- Por cierto, mi nombre es Ivana.
- Yo me llamo Pablo. Encantado.
- En Rusia tenemos un dicho: "Si con un zar te has de topar, un presente le tienes que otorgar". Tu nombre es el de un descendiente de los Romanov, por lo tanto te otorgo u
n presente.

 




Todo era bastante extraño, pero Pablo no pretendía ser descortes. Ivana abrió su bolso y saco una figura. Era una recreación a escala del Coliseo Romano.

- Te lo recomiendo. Creo que debería ser vuestra próxima visita. De hecho, si vas por alli mañana a las 12:00 de la mañana te recomiendo que accedas a la Cavea, a la zona del
maenianum primum. Tiene unas vistas preciosas a esa hora de la mañana - avisó Ivana.
- Me parece que deberá ser la visita de mañana. Muchas gracias Ivana.
- De nada, es todo un placer. Volveremos a vernos pronto... - se despidió Ivana.

Y la mujer de rojo se alejó hasta desaparecer como un fantasma. Acto seguido los amigos de Pablo acudieron en su busqueda.

- Pero que ven mis ojos, Pablito hablando con desconocidas. Un calendario, necesito un calendario, esto lo tengo que marcar - reía Carlos.
- ¿Que te ha contado? ¿Tiene novio? ¿Te ha invitado a cenar? Cuentanos algo que nos tienes en ascuas - preguntaba ansioso Raúl.
- Dejame ver ese regalo... - pidió Rafa.

Era una bonita réplica del Coliseo, con una base extraña. En un pequeño giro sonó un extraño clic...

sábado, 2 de mayo de 2009

Capitulo 1

Al llegar a recepción pidieron si podían dejar las maletas en consigna durante unas horas para finalizar su visita a Roma, ya que querían visitar uno de los frescos más bonitos del mundo, la Capilla Sixtina en la Ciudad del Vaticano.
Fue construida entre el 1471 y el 1484, en la época del papa Sixto IV. El nombre es debido a dicho papa, ya que al principio era denominada Capilla Palatina. Su arquitecto fue Giovanni d´Dolci siguiendo los modelos de las antiguas plantas basilicales romanas las cuales por su parte se inspiraban estructural y arquitectónicamente en antiguos edificios griegos como el Concejo del Ágora ateniense. Tiene un sabor especial ya que es la sala donde se celebra el cónclave o las coronaciones papales. Pero sobre todo por lo que es mundialmente conocida es por su techo. En él está una de las imagenes más sobrecogedoras y bellas del mundo, "La creación de Ádan".


Pero cuando se quedaron realmente sin habla fue al contemplar el ábside de la capilla con la probablemente mejor y más increible obra de Michelangelo di Lodovico Buonarroti Simoni "El juicio final".


Los 4 amigos se quedaron petrificados al contemplar tal obra. Era simplemente magnifica. Simplemente no era capaces de desviar su atención del magnífico diseño.
Pasados unos instantes, se sintieron atraidos por otra visión, la cual era diferente a lo que estaban acostumbrados a ver dentro de cualquier iglesia. Era una mujer vestida completamente de rojo. Llevaba un abrigo con 8 botones negros y un pequeño estampado negro en la zona derecha, algo similar a un águila imperial en pleno vuelo; un sombrero de ala corta también en rojo; una falda roja a la altura de las rodillas; y por último unos zapatos de tacón alto también en rojo. La mujer se dió cuenta de que los 4 amigos no podian dejar de mirarla. Entonces fue comenzo a andar hacia ellos.

Análisis del prologo

Buenas noches

He estado un poco liado estos días pero ahora continuaré con el blog.
He recibido varios mails (en total 5) a la dirección de correo elcontadordehistorias.blog@gmail.com, pero me han comentado que en ocasiones existen problemas y podríais intentar mandar el mismo mail a la siguiente dirección elcontadordehistorias.blog@googlemail.com, es decir, mandar el mismo mail a ambas direcciones.
Seguiré con la historia gracias a los datos recibidos en los mails.

Un saludo

lunes, 27 de abril de 2009

Prologo

El dia amanecía tranquilo. Las calles en Roma eran demasiado tranquilas para lo que era habitual en esta gran ciudad de la majestuosa Italia.
Desde la ventana del hotel se podía divisar la Fontana di Trevi. Los majestuosos dioses del Olimpo griego deben estar revolviendose en sus tumbas al contemplar tal obra. La fuente está situada en el cruce de tres calles (tre vie), marcando el punto final del Aqua Virgo (en italiano Acqua Vergine), uno de los antiguos acueductos que suministraban agua a Roma. La construcción de esta majestuosa fuente se debía a la costumbre romana de finalizar los acueductos que traían agua a la ciudad con un monumento. En 1453, el papa Nicolás V terminó de reparar el acueducto Aqua Virgo y construyó una simple pila, diseñada por el arquitecto humanista Leon Battista Alberti, para anunciar la llegada del agua.
Se podía decir que era el monumento favorito de Pablo en Roma. Nunca se cansaba de admirarlo, incluso más que el titátino Coliseo.
Pero esa mañana tenía un brillo especial, un brillo del que incluso Rafa se había percatado.
- ¿Qué pasa Pablo, admirando tu bella dama desde por la mañana? - comentaba Rafa desde la cama.
- Hoy dejamos Roma, por lo que puede ser la última vez que la vea de cerca - rebatió Pablo desde la ventana.
- Tampoco es para tanto. No creo que nadie la vaya a mover de ahí. Y no sabemos lo que nos deparará el destino...
Lo cierto es que lo único que les deparaba el destino en un corto espacio de tiempo era tener que abandonar la habitación, por lo que se ducharon y arreglaron lo más rapido que pudieron para poder llegar al desayuno que incluía la estancia en el hotel.
Al llegar al restaurante, a eso de las 8:30, se encontraron con sus compañeros, los cuales ya habían llegado al punto de encuentro.
- Venga ya dormilones, que tenemos mucho que patear hoy - saludó Raúl.
- Dejalo Raúl, está claro que estos dos no se activan a no ser que les digas que lo próximo que van a ver son unas chicas jugando al futbol a las 5 de la tarde en pleno agosto - reía Carlos.
Tomaron su desayuno de todas las mañanas, el cual estaba formado por zumo de naranja, leche, cereales y alguna tostada de mermelada de fresa, ignorando que sus vidas iban a dar un giro de 180º.

Introducción

Muy buenas noches a todos

Soy el contador de historias y vengo a proponerles un pequeño juego.

Me gustaría que pudieramos contar una historia entre todos, de amor o terror, de intriga o comedia, pero que tenga una parte de todos nosotros para que pueda ser mostrada al resto.
Yo comenzaré escribiendo el prologo. A partir de ahí continuaré escribiendo con lo que vosotros me vayais facilitando, es decir, todas las ideas para personajes, partes de la historia, etc...

Lo único que debeis hacer es mandarlo a la dirección de email elcontadordehistorias.blog@googlemail.com o publicar comentarios en la entrada correspondiente.

La idea es crear la mayor historia jamas contada entre todos los participantes, los cuales se verán atribuidos con dicho merito.

Un saludo y espero sus trocitos del cuento