Para describir un poco la zona decir que la cávea es el amplio graderío interior, el cuál estaba diferenciado en gradus, es decir, pisos reservados para las diferentes clases sociales. La división total era de 4 zonas:
- Podium. Se sentaban los romanos más ilustres: senadores, magistrados, sacerdotes y quizá las vestales. Era el piso más próximo a las fieras, por lo que estaba fielmente custodiado por arqueros y existía una red metálica de protección.
- El maeniaum primum. Aristócratas que no pertenecían al senado.
- El maeniaum secundum. Se dividía en dos: imum para los ciudadanos ricos y summum para los pobres.
- Maeniaum summum in ligneis. Para mujeres pobres.
Al acercarse a la zona señalada, no había nada. Nada. Lo cierto es que no sabían muy bien que iban o tenían que encontrarse, pero no había nada de nada. De hecho tampoco había gente. Al parecer los visitantes, llegada esta hora y el sofocante calor, habían optado por refrescarse en las cafeterías cercanas y teatro se había quedado semivacio. En fin, que los chicos se quedaron desolados, por que el fondo, muy en el fondo, les hubiera gustado tener algun tipo de emoción fuerte.
Cuando ya se marchaban, observaron un destello en el suelo. La potente luz solar incidión en un objeto metálico, no más grande que un mechero de gasolina. Rafa se agachó a recogerlo.
- Parece un pastillero. - dijo Carlos.
- Lo que está claro es que es un pastillero caro. - aclaró Rafa.
El objeto tenía grabado en su cara la insignia de Cartier. Aún no se habían atrevido a abrirlo, pero Pablo lo hizo por los tres. En su interior un anillo con un diamante y una nota.- Esto es demasiado raro. Primero nos hacen venir aquí, ahora encontramos algo que parece un anillo de compromiso. No se. - dijo Pablo.
- Lee la nota y sal de dudas. - afirmó Carlos.
La nota era escutea pero clara. "El anillo solo es la punta del iceberg. Un iceberg piramidal. Pero no os congelareis, ya que el sol en el incidirá". Y en la cara posterior de la nota un número de teléfono. Como si nada, nadie dijo nada pero al parecer todos pensaban lo mismo. ¿Qué podía ser aquello? ¿Quién era la mujer de rojo? ¿Qué querían de ellos? Debían pensar muy bien que hacer antes de dar el siguiente paso.

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