martes, 21 de septiembre de 2010

Capítulo 10

El amanecer fué precioso. Lo cierto es que nunca habían visto nada así. La incisión de los rayos del sol con la arena del desierto era algo magnífico.



Mientras desayunaban en la terraza del hotel lo vieron claro: tenían calor. Mucho calor. La temperatura era demasiado alta para la ropa que habían traido los chicos, por lo tanto improvisaron algo. Se crearon unas calzonas y unas camisas de manga corta gracias a unos pantalones vaqueros y camisas de manga larga, utilizando a su vez unas tijeras prestadas por la gente del hotel.
A las 10:00 se encontraron con la persona que les iba a llevar hacia la pirámide Roja. El camino se hacía ameno, pero con ciertas preguntas:
- ¿Qué creeis que pasará? ¿Qué querrá esta mujer? - preguntó Pablo.
- No tengo ni idea, pero me parece una situación de lo más ridícula. Podríamos rodar una película, tiene pinta de guión de Oscar - dijo Carlos.
- Lo único que sé es que el acertijo tiene que llevarnos a algo más, es decir, no creo que quedar en la pirámide Roja sea por pura casualidad - dijo Rafa.
Lo cierto es que los chicos saldrían de dudas en algo menos de hora y media, ya que su cita era a las 12:00 y ya estaban en la pirámide. Después de dar una vuelta por los puestos de regalos, se acercaron a la entrada de la pirámide. Lleva poco tiempo abierta al público, pero la afluencia de gente tampoco es exagerada.
Dieron las 12:00 y al girarse hacia la entrada allí estaba ella. Llevaba una camisa blanca, unas calzonas negras y un zapato de tacón alto, poco apropiado para el desierto. Pero ella no era una mujer cualquiera, eso ya lo sabían los chicos.
- Buenos días Pablo, Rafa y Carlos. ¿Cómo estais?
- Disfrutando de las vistas - dijo Carlos.
- Me alegro. Antes de entrar me contaría contaros el por qué de mi llamada - dijo Ivana.
- Ardo en deseos de saberlo - dijo Pablo.
- En fin. Como sabras, Luis Cortazar es un apasionado de la arqueología y la mitología. - dijo Ivana.
- Lo cierto es que he visto varios libros del tema en su despacho, pero desconocía su gran afición - dijo Pablo.
- Bien. Sobre todo le fascina un faraón, Snofru, el fundador de la IV Dinastía y padre de Keops, quién levantó la Gran Pirámide de Giza. La historia de Snofru es peculiar, ya que fué el primero de dos faraones que levantaron más de una piramide, en concreto tres. Se desconoce el motivo, pero se tienen varias teorias. La que baraja tu profesor es que construyó una pirámide para su mujer, otra para él y otra para engañar a los saqueadores. La cuestión es que ésta es la que se supone que era para él, pero nunca se han encontrado restos en ninguna de las tres piramides. Nada de sarcofagos, nada de nada. Tu profesor creé que en esta pirámide, no sabemos en que lugar, deben estar los restos del faraón, y lo que es más importante, un artilugio que tu profesor necesita para finalizar una investigación de vital importancia - finalizó Ivana.
- Bien. Suponiendo que creemos toda la historia y que dentro están los restos aún no encontrados de un faraón. Mi primera pregunta es que pintas tu aquí y la segunda es que pintamos nosotros. - dijo Pablo.
- Sencillo. Tu profesor me ha contratado para llevar a cabo la empresa de encontrar el artilugio y llevarselo. Vosotros estais aquí para ayudarme - dijo Ivana.
- ¿Ayudarte? ¿Piensas que somos G.I. JOE o algo así? - preguntó Carlos.
- Lo único que me extraña es que Luis no os halla dicho nada. Al parecer necesitará vuestros conocimientos para poder llevar a cabo la función que realiza el artilugio y quiere que esteis aquí desde el principio.
- Bien, pero nadie me ha preguntado. Me gustaría hablar con Luis antes de continuar - dijo Rafa.
- Eso no es posible - dijo Ivana.
- Bueno, ahora saco mi móvil, marco su num...
De un golpe Ivana tiró al suelo el móvil de Pablo.
- No puedes llamar.
- Oks, nos piramos. Hasta más ver - dijo Carlos cogiendo a sus amigos.
- Lo cierto es que no os lo he contado todo - dijo Ivana - Luis está secuestrado y necesitamos el artilugio para liberarle. Yo soy su hija y necesito vuestra ayuda, no puedo confiar en nadie más.

Comentario

Buenos días amig@s.
¿Cómo va eso? Lo cierto es que no se si la idea gusta, si simplemente lo leeis,si no lograis enviar el mail. Podeis dejar vuestros comentarios en el blog o mandar un email a elcontadordehistorias.blog@googlemail.com.
En fin, que voy a seguir con lo mio, pero espero que no sea sólo para mi.

Un saludo

El contador de historias

lunes, 20 de septiembre de 2010

Capítulo 9

El vuelo no tuvo problemas. Aterrizaron en El Cairo a eso de las nueve de la noche. Cuando llegaron al Motel eran las diez. La reserva permanecía efectiva como bien había dicho Rafa hacía unas 4 horas.
- Vaya tela con el hotel Ritz - rumió Carlos.
- Cállate, bocazas. ¿O acaso sabes si hablan español? - preguntó Pablo.
- Lo cierto es que si, tenemos varios turistas del norte de España - respondió el recepcionista.
- Perdone a mi amigo, es un completo imbecil. Teniamos una reserva para 3 para pasar la noche - dijo Rafa.
- ¿A nombre de?
- Rafael Pérez.
- Ummm... si, por aquí está. Son 447 libras egipcias. Por adelantado...
- Brillante, me parece brillante. ¿Alguien tiene alguna libra egipcia, o al menos pensó en obtener dinero para viajar a este pais? - pregunto Pablo.
- Tio, te estás alterando - dijo Carlos.
- ¿Cómo coño quieres que no me altere? ¡Es que ya lo sabía, joder! - gritó Pablo
- En serio, relajate - intentó calmar Rafa.
- ¡Después de todo el jodido viaje no me digas que me calme! ¡Después de hacer caso a una mujer desconocida de venir a este viaje no me digas que me calme! ¡Después de no tener ni un pavo para pagar una mierda de habitación para poder pasar la noche y no tener que dormir en la calle y amanecer oliendo a camello muerto no me pidas que me calme! - gritaba colérico Pablo.
De repente Carlos le cogió la cabeza, se la giró y pudo ver el cartel:
"Se admiten euros".
- ¡La madre que os parió! ¿No me lo podíais haber dicho antes? - preguntó Pablo.
- Calla y paga, por no dejar de dar por saco - dijo Rafa.
Después de pagar 60 euros por la habitación, salieron a intentar conocer el barrio en el que estaban y como podían llegar mañana a la piramide Roja. Al estar en el centro, vieron que la mejor opción era cenar en el Restaurante Felfela. Era un sitio en el que por un módico precio podías comer bastante bien, recomendado por el dueño del Motel. Un fast-food al estilo egipcio, con el menú igualmente en árabe que en inglés. Degustaron en poco tiempo las especialidades egipcias como el Foul, la oriental Omelet y el shawerma de pollo y carne.


Después de pagar 15 euros por una gran cantidad de comida, comenzaron a preguntar como llegar a Dahshur. Un lugareño les comentó que por unos 20 euros el mismo les podría acercar en su coche. Aceptaron y quedaron con él a las 10:00 de la mañana para salir rumbo en busca de la mujer misteriosa. ¿Qué les pasaría mañana? ¿Estaría dicha mujer esperando? ¿Y su profesor?

jueves, 16 de septiembre de 2010

Capítulo 8

- Que no cunda el pánico, tengo un plan - dijo Carlos.
Acto seguido abrió su maleta, sacó papel, bolígrafo, su iPhone y se fue al hall de los baños. Pasada media hora, Carlos regresó con tres billetes en primera clase para El Cairo.
- ¡No puedo creerlo! ¿Cómo cojones lo has hecho? - bramó Pablo.
Sencillo tio, pero no sé si tenemos tiempo para que te lo cuente, ya que son las 17:30, no hemos facturado y el avión sale a las 18:00 en punto...
- ¡Es cierto, ya nos lo cuentas en el viaje! - grito Rafa.
Lo cierto es que la facturación y la entrada en el avión no les llevó demasiado tiempo. Cuando ya estaban sentados en el avión Pablo volvió a preguntar acerca de la hazaña de Carlos.
- Está bien, os lo contaré... ¿Recordais aquellas fotos que nos hicimos en Halloween, en las que tenía vuestras cabezas separadas del cuerpo? Pues bien, he ido a la puerta de los baños, y con mi perfecto árabe egipcio he escrito en el papel "Soy un pobre niño sin familia, sin casa, sin dinero, y si no recibo su limosna, sin vida". He estado esperando hasta que ha pasado un señor con su hijo pequeño y su mujer y me ha dejado dinero, por lo que he deducido que era egipcio y que quizas iría hacia El Cairo. En fin, me he arriesgado a sacar una foto con el móvil al niño y a la mujer, y mientras estaban en el baño gracias al programa de retoque fotográfico he cambiado vuestras cabezas por las suyas. Cuando han salido del baño he llamado la atención del señor y hablandole en inglés con acento del Bronx le he dicho que o me daba sus billetes para El Cairo o la foto que veía en el móvil se haría realidad. Al darme los billetes se los he pagado, que creo que es lo que más le ha sorprendido de todo, pero la cuestión es que ha funcionado y aquí estamos, en el avión. ¿Me he jugado el cuello mientras vosotros hacíais que? Esperar al salvador.
- Joder, te juro por Dios que gracias a que te he visto, que si esto lo leo yo en un blog de internet de esos que cuentan historias, no me lo creo - dijo Rafa.
- Bueno, la cuestión es que hemos conseguido volar a El Cairo y mañana averiguaremos que es lo que quiere Ivana. ¿Alguien reservó el hotel? - preguntó Pablo.
- He visto en internet que hay varios hostales que no necesitan reserva y al parecer sólo enviando un mail te guardan la reserva hasta las 12 de la noche, por lo que se lo he enviado y nos guardarán una habitación.
- Pues parece que todo quedará solucionado mañana por la mañana...

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Capítulo 7

- Vamos a llamar y salgamos de duda - dijo Carlos.
Lo cierto es que los chicos estaban bastante asustados y no sabían que les podía deparar una simple llamada telefónica, pero todo resultaba de lo más extraño. La cuestión es que Pablo sacó su iPhone del bolsillo y marcó los números uno tras otro.
- Da señal - advirtió Pablo.
- Pon el altavoz y lo podremos oir - dijo Rafa.
En ese momento alguien descolgó el teléfono al otro lado.
- ¿Me recuerdas, Pablo?
Era una sensual voz de mujer. Como olvidarla.
- Claro, Ivana. Espero que sigas en Italia o la tarifa será increible - dijo Pablo.
- No te preocupes. Aún estoy en el aeropuerto. Veo que la tarea de prueba no os ha resultado dificil de realizar. Espero que hallais sido capaces de resolver el acertijo - dijo Ivana.
- Claro que si, la respuesta es...
- ¡¡¡ SHHHSSS !!! - gritó Ivana - Esto no es una línea segura. Lo único que quiero saber es si lo habeis resuelto, y eso me lo teneis que demostrar con hechos, ya que espero que Luis Cortazar esté en lo cierto.
- ¿Luis Cortazar? Conozco a un Luis Cortazar. Es mi profesor de Seguridad de Redes. - dijo Pablo.
- Claro. Él fué quien me habló de ti, unas horas antes de... espera, ¿lo sabes? -preguntó Ivana.
- ¿Saber que? - preguntó Pablo.
- Veo que no. En fin, necesito saber si tu profesor está en lo cierto. Quiero que nos veamos mañana a las 12 de la mañana en la situación geográfica descrita en el acertijo. Por lo tanto debeis coger un avión hoy.
- Lo cierto es que no me fio. ¿Por que deberiamos hacer eso? - preguntó Carlos - De momento lo único que veo es una mujer que vestía de rojo, nos da un objeto, nos dice que vayamos a un sitio, cogemos otro objeto, y ahora debemos ir a otro sitio. Somos mayorcitos para estos juegos...
- Siento no poder expresarme con mayor claridad, pero necesitaría un espacio más seguro para poder hablar. Espero que acepteis mi oferta de reunirnos mañana. Y espero no sea por el dinero, ya que el precio de los billetes serán abonados, si habeis acertado el acertijo - comentó Ivana.
- Está bien, iremos. Aunque solo sea por el aprecio que le tengo a Luis, ya que actualmente es mi mentor en la universidad - dijo Pablo.
- Está bien. Mañana a las 12 entonces nos veremos. Un saludo y gracias - cerró Ivana.

Los chicos se quedaron pensando a que podía venir tanto interes en ellos, y que tenía que ver un profesor de la universidad en todo esto. Lo que estaba claro es que no tenían nada mejor que hacer por lo que decidieron ir al hotel a recoger las maletas e ir al aeropuerto a jugarselo todo a la carta de la piramide de El Cairo.

Al llegar al aeropuerto buscaron vuelos para El Cairo, ya que estaba tan sólo a 40 kilometros de Dahshur, ciudad donde se encontraba la piramide Roja. El siguiente vuelo saliá a las 18:00 y eran las 17:00. Al preguntar en ventanilla les dijeron que no quedaban tickets, estaba todo vendido, y el siguiente vuelo saldría al mediodía del día siguiente. No tenían vuelo, no tenían hotel, no sabían que se encontrarían... ¿Qué harías tu en su lugar?

lunes, 13 de septiembre de 2010

De nuevo

Buenas tardes de nuevo,

Hace muchiiiiisimo que no escribo pero vengo con ideas nuevas. Lo único que espero es que la gente realmente me ayude y me envie sus mails a elcontadordehistorias.blog@googlemail.com para poder seguir contando esta historia.

Mañana meteré una nueva entrada de la historias.

Un saludo!!!

domingo, 31 de mayo de 2009

Capítulo 6

Despúes de lo que habían visto esa mañana, hicieron lo que todos los chicos de su edad hubieran hecho en su lugar, es decir, discutirlo tomando unas cervezas.
Al salir del Coliseo fueron a una cervecería cercana para ver cual sería el siguiente paso.
- Bueno chicos, ¿cómo lo veis? ¿creéis que sería buena idea llamar al número de teléfono? - preguntó Pablo.
- Yo creo que primero debemos averiguar que es el jueguecito de las piramides. - afirmó Carlos.
- He estado indagando por Internet, que como ya sabeis es la base de conocimientos más amplia del mundo y he encontrado algo. - dijo Rafa.
Rafa estuvo investigando acerca de piramides por el mundo y encontró algo que podía ser más que interesante. Intentando resolver todo el jeróglifico que había en la caja del anillo, llegó a las siguientes conclusiones y se las expusó a sus compañeros.
- A ver chicos. - pedía atención Rafa - He estado buscando y he llegado a la siguiente conclusión. Antes de llamar a ese número de teléfono, al cual creo que es necesario llamar, tenemos que tener algo que decir. Y creo que tengo la respuesta. En el jeroglífico hablan de un iceberg, es decir, algo de hielo, blanco, grande. Pero también dice que tiene forma piramidal, para finalmente decir que no nos congelaremos ya que el sol incide en él y no pasa nada. He estado buscando piramides por el mundo, que creo que es la mejor pista, y he encontrado una que tiene todas las características. Se llama la Pirámide Roja y está en Egipto. He encontrado esta foto por Internet.

La pirámide Roja es la tercera pirámide en tamaño de Egipto. Fué construida por el faraón de la cuarta dinastía Seneferu. Se debe su nombre al granito rojizo que la compone. Pero lo que realmente llamó la atención de Rafa es que al principio la piramide era blanca, ya que estaba recubierta por piedra caliza, la cual se usó posteriormente para construir los edificios de El Cairo dejando al descubierto su rojizo color.
Creían que habían llegado a la solución del problema pero ¿qué les contaría la persona al otro lado del teléfono?

martes, 26 de mayo de 2009

Capítulo 5

El reloj marcaba la 13:10 del mediodía. Primeros de julio en Roma. Unos 32º de asfixiante sol. Todo un reto para los 3 viajeros que estaban en el Coliseo esperando algo que ni siquiera ellos sabían que sería. Se acercaron a la zona que les había indicado la misteriosa mujer.
Para describir un poco la zona decir que la cávea es el amplio graderío interior, el cuál estaba diferenciado en gradus, es decir, pisos reservados para las diferentes clases sociales. La división total era de 4 zonas:
  • Podium. Se sentaban los romanos más ilustres: senadores, magistrados, sacerdotes y quizá las vestales. Era el piso más próximo a las fieras, por lo que estaba fielmente custodiado por arqueros y existía una red metálica de protección.
  • El maeniaum primum. Aristócratas que no pertenecían al senado.
  • El maeniaum secundum. Se dividía en dos: imum para los ciudadanos ricos y summum para los pobres.
  • Maeniaum summum in ligneis. Para mujeres pobres.


Al acercarse a la zona señalada, no había nada. Nada. Lo cierto es que no sabían muy bien que iban o tenían que encontrarse, pero no había nada de nada. De hecho tampoco había gente. Al parecer los visitantes, llegada esta hora y el sofocante calor, habían optado por refrescarse en las cafeterías cercanas y teatro se había quedado semivacio. En fin, que los chicos se quedaron desolados, por que el fondo, muy en el fondo, les hubiera gustado tener algun tipo de emoción fuerte.
Cuando ya se marchaban, observaron un destello en el suelo. La potente luz solar incidión en un objeto metálico, no más grande que un mechero de gasolina. Rafa se agachó a recogerlo.

- Parece un pastillero. - dijo Carlos.
- Lo que está claro es que es un pastillero caro. - aclaró Rafa.
El objeto tenía grabado en su cara la insignia de Cartier. Aún no se habían atrevido a abrirlo, pero Pablo lo hizo por los tres. En su interior un anillo con un diamante y una nota.
- Esto es demasiado raro. Primero nos hacen venir aquí, ahora encontramos algo que parece un anillo de compromiso. No se. - dijo Pablo.
- Lee la nota y sal de dudas. - afirmó Carlos.

La nota era escutea pero clara. "El anillo solo es la punta del iceberg. Un iceberg piramidal. Pero no os congelareis, ya que el sol en el incidirá". Y en la cara posterior de la nota un número de teléfono. Como si nada, nadie dijo nada pero al parecer todos pensaban lo mismo. ¿Qué podía ser aquello? ¿Quién era la mujer de rojo? ¿Qué querían de ellos? Debían pensar muy bien que hacer antes de dar el siguiente paso.

domingo, 24 de mayo de 2009

Capítulo 4

Al llegar la noche los 4 amigos estaban listos para salir a tomar algo y visitar la vida nocturna de Roma. Lo cierto es que no sabían demasiado bien donde ir ya que la primera vez que estuvieron en la ciudad fue hace bastante tiempo, pero intentaron probar suerte hablando con el recepcionista del hotel. Les comentó que existía una discoteca en pleno centro de la ciudad llamada La Maison, así que fueron hacía allá.
Lo cierto es que la noche no les fue mal. Conocieron gente, bailaron con chicas, bebieron buenos rones y acabaron llegando al hotel a las 5 de la mañana, con la intención incluso de hacer las maletas ya que debían dejar la habitación a eso de las 10.
A la mañana siguiente todos estaban desayunando a las 9:30, con la intención de averiguar que podrían hacer en el dia de hoy.

- ¿Habeis pensado algo acerca de lo que hablamos anoche? - preguntó Pablo.
- Creo que lo mejor es que vayamos al coliseo. - sugirió Carlos.
- Bueno, lo cierto es que no esperaba menos de ti, Carlos, pero no creo que sea buena idea - rebatió Rafa.
- Vamos a ver, es absurdo. Quiero decir, de todas formas pensabamos ver el Coliseo, ¿no?, pues vamos y ya está. De todas formas a las 12 estará lleno de gente, no creo que nadie quiera hacer nada malo. Me parece que empezaís a desvariar. - sugirió Carlos.
- Creo que Carlos tiene razón. - comentó Raúl - No tenemos por qué ir directamente a la Cavea. Podemos dar una vuelta y si vemos algo raro, nos vamos y ya está.
- Como querais, pero no querría deciros que os lo advertí. - dijo Rafa.
- Hablado entonces. Dejemos las maletas en recepción y vayamos a visitar el Coliseo - asintió Pablo.

Era un día precioso en Roma. Cielos despejados, 24 grados. Precioso. Se daban todas las características para que hubiera una cola tremenda a la entrada del Coliseo.

- Sabía que teniamos que habernos levantado antes, sabía que esto iba a pasar. - dijo Pablo.
- Tranquilo señor, son las 11:30. Creo que para las 12:00 estaremos dentro. - predijo Carlos.

13:00 de la tarde. Los 4 amigos cruzan la puerta. Como adivino lo cierto es que Carlos no tiene precio. Siguieron a un guía que hablaba perfectamente italiano, español, frances, ingles y alemán. Pudieron adivinar eso por qué los japoneses y chinos ponían caras aún más extrañas al dirigir sus vistas hacia el guía. Pronto decidieron que lo mejor era conocer el Coliseo por su cuenta, por lo que abandonaron el grupo. Se dispersaron. Cuando se dirigian a visitar la fatidica parte de la Cavea, es decir, la zona del Maenianum Prinum, sonó el móvil de Raúl.

- ¿Si? Hola mamá que tal estás. Estamos en el... ¿Cómo? ¿Que el abuelo que? Cojo el primer vuelo mamá.
- Chicos, he de volver a España. Mi abuelo ha sufrido un infarto y está grave - dijo Raúl.
- Nos vamos contigo. - contestó Rafa.
- Si tio, no vamos a dejarte tirado - dijo Carlos.
- Que va, por nada de el mundo. Llevais planeando 1 año este viaje y no os lo voy a joder. Además, en cuanto se ponga mejor me decis en que parte de Europa estais y vuelvo con vosotros. - comentó Raúl.
- ¿Seguro? Nosotros queremos ir contigo, nos parece mal quedarnos por aquí. Lo planeamos los 4. Podemos volver otro verano. - dijo Pablo.
- Que va, seguro. Voy al hotel, cojo las maletas y me vuelvo. Pasadlo en grande. Os llamo en cuanto aterrice. - dijo Raúl.

Dicho y hecho. Salió del Coliseo rumbo al hotel y en dos horas estaba en Barajas.
Cuando Raúl les dejo, los 3 amigos se quedaron bastante raros, ya que les parecía mal haber dejado que su colega se marchara solo. Pero creeyeron que si su amigo les dijo que no le importaba, sería mejor así.

sábado, 23 de mayo de 2009

Capítulo 3

El clic sonó como un estruendo gracias a la cúpula de la catedral. Los amigos miraban ansiosos que deparaba el interior de tan insólito regalo. Pero nada, no había nada. Lo cierto es que era normal, era una simple cajita para guardar pequeñas cosas.

- Lo cierto es que me esperaba algo más viniendo de esa mujer tan espectacular, algo así como su número de teléfono, pero parece que hoy no vas a tener suerte jefe - comentó Carlos.

Los 4 amigos dieron por hecho que allí no tenían nada más que hacer y llegó la hora de comer, así que buscaron un restaurante para comer algo.

- Hoy me apetece algo de comida italiana, lo cual no creo que sea dificil, ¿o si?, por que en casa del herrero... - dijo Raúl.
- Tranquilo Raulito, haremos tus deseos realidad - dijeron riendo los 3 amigos al unísono.

Ya que parecía que iban a quedarse otro día más en Roma decidieron buscar un hotel y vieron que cerca del Coliseo estaba el Hotel Fori Imperial, por lo que emprendieron el camino para realizar la reserva para esa noche.



Os pondré un poco más en situación acerca del viaje para que os hagaís una idea.
Eran 4 compañeros que estudiaban en el mismo campus universitario, Universidad Alfonso X el Sabio de Villanueva de la cañada. Pablo estudiaba Turismo, Rafa hacía lo propio con Informática, Raúl y Carlos hacían lo que podían con Administración y Dirección de Empresas. Todos eran de Cáceres y se conocían desde hacía 7 años estudiando juntos en el Brocense. Todos tenían 21 años y habían decidido pasar un verano por Europa. Estaban a 2 de julio y habían decidido comenzar su viaje visitando Italia y más concretamente su capital Roma.

Al llegar al hotel no tuvieron ningún problema en conseguir dos habitaciones en la misma planta, y decidieron comer en el propio restaurante del hotel.
Durante la comida se produjo una amena charla.

- Vamos a ver Pablo, ¿que piensas de todo esto? Quiero decir que una mujer espectacular se te acerque en el Vaticano, sin venir a nada te de un regalo y te ofrezca visitar una de las partes más importantes de la ciudad a una hora determinada. ¿No te parece raro de cojones? - preguntó Rafa.
- La verdad es que a cualquiera que le digas algo te dice que tiene pinta de película de intriga, pero como dirían en Matrix, creo que debemos ver a donde nos lleva la madriguera de conejo, ¿no creéis? - comentó Pablo.
- Yo estoy contigo, aunque solo sea por dejar de ver monumentos y ver si pillamos algo. Quiero decir, ver la ciudad y demás es bonito, pero algo de acción no viene mal, alguna fiesta, algunas italianas... - dijó Carlos mientras devoraba sus macarrones con tomate.
- Lo cierto es que a mi no me suena nada bien, creo que tendriamos que pensarlo. - comentó con gesto serio Raúl.
- Mirad, yo creo que esto es lo que debemos hacer. Pasamos la tarde en el hotel con unas partidas a la PSP y unos cigarritos aliñados, y esta noche vemos si se puede salir a tomar una copa, y posteriormente lo comentamos con la almohada. Si mañana queremos ir a la misteriosa cita en el Coliseo, pues vamos; que no, puede nada, a seguir pensando que hacemos. Es sencillo como la vida misma. - clarificó Carlos.
- Estoy de acuerdo, me parece lo más sensato. Divirtamonos un poco y decidamos mañana. - admitió Pablo.
- Ese es mi Pablo. Por cierto, espero que os hallais traido el Burnout, que os voy a destrozar... - sonreía Carlos.

Los 4 amigos terminaron la comida y se reunieron en una misma habitación para jugar. Lo que no sabían es si podía tratar de su última partida...